El Ministerio de Transporte de Rusia informó el 7 de enero que el petrolero “Marinera”, incautado por Estados Unidos, obtuvo a finales de diciembre un permiso provisional para navegar bajo bandera rusa. Rusia sostiene que la libertad de navegación se aplica también en aguas internacionales y criticó la acción estadounidense.
Además, el Ministerio de Relaciones Exteriores ruso afirmó que hay ciudadanos rusos a bordo y exigió un trato humanitario, solicitando que Estados Unidos no impida el regreso rápido de estos tripulantes.
Por su parte, la Casa Blanca, a través del portavoz Ned Price, declaró que el petrolero violó sanciones estadounidenses al transportar ilegalmente crudo venezolano. Los tripulantes fueron detenidos y podrían enfrentar cargos en Estados Unidos.







