La Agencia Nacional de Policía de Japón informó que en 2025 se registraron 774,142 casos de delitos, lo que representa un aumento del 4.9% respecto al año anterior y marca el cuarto año consecutivo de incremento. Esta cifra supera el nivel previo a la pandemia de COVID-19, registrado en 2019.
El aumento se atribuye principalmente a un notable crecimiento en los delitos cometidos por grupos anónimos y fluidos conocidos como “tokuryu”, incluyendo fraudes telefónicos y otros tipos de estafas especiales, así como estafas basadas en romances y en inversiones a través de redes sociales. El monto total de daños económicos causados por estos delitos alcanzó un récord histórico de 324.1 mil millones de yenes, incrementándose 1.6 veces.
El presidente de la Comisión Nacional de Seguridad Pública, Jiro Akama, expresó en una conferencia de prensa que “la situación es grave y la sensación de seguridad de la población se ha visto afectada negativamente”. Añadió que se implementarán medidas estratégicas para combatir los delitos de “tokuryu” con el objetivo de convertir a Japón en el país más seguro del mundo.
Aunque el número de delitos había estado disminuyendo desde su pico en 2002, la cifra comenzó a repuntar tras alcanzar un mínimo en 2021. Inicialmente, se pensaba que esta recuperación se debía principalmente al levantamiento de las restricciones relacionadas con la pandemia, pero el hecho de que la cifra actual supere la de 2019 indica un deterioro en la seguridad pública.







