El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió en una reunión de gabinete que países de Sudamérica que fabriquen y trafiquen drogas hacia territorio estadounidense podrían convertirse en “objetivos de ataque”. Señaló expresamente a Colombia, afirmando que existe producción de cocaína y “plantas de fabricación” que abastecen a Estados Unidos.
Trump añadió que las operaciones contra redes de narcotráfico en tierra son más sencillas que en el mar, que ya se identificó la ubicación de fuerzas implicadas, y que las acciones terrestres “comenzarán pronto”.
La declaración se produce en medio del endurecimiento de la presión militar sobre Venezuela, acusada por la administración estadounidense de facilitar el narcotráfico y el terrorismo.
Por otra parte, Washington enfrenta críticas por presuntas violaciones del derecho internacional humanitario tras un incidente en septiembre en el que fuerzas estadounidenses atacaron un barco presuntamente vinculado al narcotráfico zarpar desde Venezuela. Informes dicen que el secretario de Guerra, Pete Hegseth, ordenó la ejecución de todos los tripulantes y que habrían matado a sobrevivientes en una segunda acción, lo que ha generado señalamientos de crímenes de guerra. Trump negó conocer la segunda operación.
Hegseth afirma que supervisó la primera acción en tiempo real, pero que un comandante a quien había delegado autoridad ordenó la segunda mientras él asistía a otra reunión; además alegó que el intenso fuego y el humo en el primer ataque impidieron identificar sobrevivientes en las imágenes.
Las afirmaciones del gobierno estadounidense sobre fabricación de cocaína en Colombia y la responsabilidad en los ataques han generado alarma en la región y podrían tensar aún más las ya frágiles relaciones entre Estados Unidos y varios países sudamericanos.







