El gobierno realizó una encuesta sobre las perspectivas de vida y empleo, revelando un deterioro en la confianza de los consumidores, el peor desde el inicio de la pandemia de COVID-19.
La Oficina del Gabinete encuestó a unas 6,400 familias sobre sus expectativas para los próximos seis meses.
En marzo, el índice de actitud del consumidor cayó a 33.3 puntos, una disminución de 6.4 puntos respecto a febrero, la mayor caída desde abril de 2020. La encuesta se realizó tras el inicio de ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, y se señala que la situación en Medio Oriente y el aumento del precio del petróleo podrían haber afectado negativamente la percepción de los consumidores.
Como resultado, la evaluación general fue revisada a la baja por primera vez en 11 meses, calificándola como “debilitada”.







