La ciudad de Izumisano, en Osaka, realizó una visita al Hospital Jikei de Kumamoto, que hace 18 años instaló el primer “baby hatch” o “red de bebés” en Japón. Este dispositivo permite que los padres que no pueden cuidar a sus recién nacidos los dejen de forma anónima para su protección.
El alcalde de Izumisano, Taiko Chiyomatsu, expresó que consideran el “baby hatch” como el último recurso para proteger vidas y que buscan implementarlo en el Centro Médico General Rinku de su ciudad. Un equipo de 19 personas, incluyendo personal del hospital, recibió explicaciones sobre el proceso de recepción y cuidado de los bebés dejados en el dispositivo.
La ciudad de Izumisano planea presentar en diciembre un presupuesto adicional de 3 millones de yenes para avanzar en el proyecto, con la intención de comenzar su operación el próximo año fiscal. De concretarse, sería el tercer “baby hatch” en todo Japón.
El director del Hospital Jikei, Ken Hasuda, advirtió sobre los desafíos, especialmente en garantizar el anonimato de los padres, dado que los servicios públicos generalmente requieren identificación. Izumisano también planea aceptar partos confidenciales para proteger la identidad de las madres.
El proyecto, liderado por la administración local, genera gran expectativa sobre cómo se gestionará esta iniciativa social en el futuro.







