Un conductor de autobús del Gobierno Metropolitano de Tokio, de unos 30 años en el momento de los hechos, fue enviado a la fiscalía bajo sospecha de violar la Ley de Tránsito por realizar presuntas maniobras de acoso vial contra un vehículo particular.
El incidente ocurrió en octubre de 2025, cuando el autobús circulaba fuera de servicio entre la avenida Shinobazu, en el distrito de Bunkyō, y la estación de Komagome. Según las autoridades, el conductor habría tocado repetidamente la bocina y utilizado las luces altas contra el automóvil que viajaba delante, sin una razón justificada. Además, la grabación de la cámara instalada dentro del autobús registró un insulto dirigido al otro conductor (le dijo imbécil, bakayaró).
El caso salió a la luz después de que la persona afectada llamara al número de emergencias 110. El conductor pertenecía a la oficina de operaciones de Sugamo y en junio de 2026 ya recibió una sanción administrativa que le retiró la licencia de conducir.
La gobernadora de Tokio, Yuriko Koike, calificó el hecho como inaceptable, ya que el transporte público debería ser un ejemplo de seguridad vial, y ordenó a la Oficina Metropolitana de Transporte tomar medidas estrictas y prevenir que situaciones similares vuelvan a ocurrir.
La dependencia señaló que continuará verificando los hechos y que actuará con rigor contra el conductor.







