Según datos publicados por la Agencia Nacional de Policía de Japón, un total de 337 oficiales y personal policial fueron disciplinados durante el año 2025, marcando un aumento de 98 casos respecto al año anterior y alcanzando el nivel más alto en diez años. Además, el número de policías arrestados creció en siete, llegando a 64.
Este incremento representa la primera subida en tres años y es la primera vez desde 2014 que las sanciones superan las 300. En respuesta, la Agencia emitió una directriz a nivel nacional para fortalecer la supervisión y el control del desempeño policial.
Jiro Akama, presidente de la Comisión Nacional de Seguridad Pública, destacó en una conferencia de prensa la importancia de mantener la confianza pública en las fuerzas policiales y expresó su preocupación por la relajación en la disciplina interna. Akama instó a las autoridades policiales a tomar medidas concretas para restaurar la confianza de la ciudadanía.
La Agencia Nacional de Policía enfatizó que las actividades policiales deben basarse en la confianza del pueblo, subrayando la necesidad de mejorar la conducta y la supervisión dentro de sus filas.







