El gobierno y el partido gobernante de Japón están ajustando las normas para gravar con impuesto al consumo las importaciones de productos cuyo valor sea igual o inferior a 10,000 yenes, que hasta ahora estaban exentas.
Esta medida responde al aumento de más de cinco veces en los últimos cinco años de compras en sitios de comercio electrónico extranjeros de bajo costo.
La exención actual generaba preocupaciones sobre la equidad frente a los negocios nacionales.
Según la propuesta, a partir del año fiscal 2028, los vendedores deberán asumir la obligación de pagar este impuesto.
En el caso de ventas realizadas a través de plataformas operadas por grandes empresas con ventas superiores a 5,000 millones de yenes, la responsabilidad tributaria recaerá sobre dichas grandes empresas.







