Dos mujeres, incluyendo una conductora de camión, han sido enviadas a la fiscalía por sospechas de insertar fuegos artificiales en la nariz de un colega y hacerlos explotar.
Sachiko Muramoto, de 44 años, quien trabaja en una empresa de construcción en Nishinomiya, Hyogo, y otra sospechosa, también están acusadas de haber rociado a otro colega con un líquido inflamable en los glúteos y haberle prendido fuego.
La policía considera que estas acciones, que al parecer realizaron las acusadas como “disciplina por errores laborales”, constituyen violencia.
Muramoto niega las acusaciones.







