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Wednesday, February 8, 2023
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Los prejuicios contra los inmigrantes explicados en cifras

Una investigadora de la Universidad de Tokio estudia las actitudes de los japoneses hacia los residentes extranjeros
¿Cómo sería Japón si hubiera más residentes extranjeros en el país?

El gobierno japonés se ha mostrado reacio a abrir el país a la inmigración a gran escala, sobre todo a la que se dedica a trabajos no cualificados. Pero a medida que la población va encaneciendo y menguando, y la escasez de mano de obra se cierne sobre el país, ya se ha permitido la entrada de muchas personas del extranjero en el marco de diversos programas. El gobierno no dispone de estadísticas oficiales, pero se calcula que el número de inmigrantes en Japón ronda entre 1,5 y 2,5 millones de personas, es decir, entre el 1,2% y el 2% de toda la población.

Encuestas internacionales de opinión pública han demostrado que muchos japoneses son relativamente positivos respecto a la llegada de inmigrantes al país, en comparación con los encuestados de otros países, y afirman que aumentaría la diversidad cultural y revitalizaría la sociedad. Pero otra parte significativa de los encuestados se muestra reacia a acoger a más inmigrantes, alegando preocupaciones por la seguridad pública y el previsible aumento de los costes de la seguridad social. En Internet, a medida que se extiende el temor a la inmigración a gran escala, algunas personas, aunque en pequeño número, han amplificado los sentimientos xenófobos repitiendo comentarios discriminatorios contra personas de otras nacionalidades.

Profesora Asociada Kikuko Nagayoshi © 2021 Universidad de Tokio

Kikuko Nagayoshi, profesora asociada del Instituto de Ciencias Sociales, estudia este tipo de sentimientos en la sociedad japonesa. Mientras que muchos investigadores que estudian cuestiones de inmigración realizan trabajo de campo y entrevistas con los propios inmigrantes, Nagayoshi se ha dedicado a recopilar y analizar datos estadísticos, así como a compararlos con los de otros países. Su objetivo: llegar al fondo de las actitudes de la mayoría de la población hacia los inmigrantes y las raíces de sus actitudes.

◼︎ La reticencia a comprometerse

Nagayoshi nació y creció en la prefectura de Osaka. Dice que le intrigaba el desfase que observaba entre lo que le enseñaban en la escuela sobre la discriminación hacia los burakumin, una minoría que ha heredado su condición de paria en los tiempos modernos, y las actitudes hacia ellos de las personas cercanas a ella. Esa brecha, explica, es el núcleo de su interés académico por los prejuicios contra los residentes extranjeros y otras minorías en Japón.

“Crecí en una zona cercana a donde se segregaba a los descendientes de los burakumin y donde vivían personas de diversos orígenes profesionales, económicos y étnicos”, explica Nagayoshi. “Como reflejo de esos antecedentes, los profesores de mi escuela nos enseñaban sobre diversas formas de discriminación. Por otro lado, de vez en cuando oía decir a la gente de mi entorno que debíamos evitar relacionarnos con personas pertenecientes a minorías, aunque ellos no discriminaban en público. Me tomé muy a pecho los mensajes de los profesores, como ‘no debemos discriminar' y ‘todos deben ser tratados igual', así que me sorprendió y poco a poco me fui interesando por la brecha entre estos mensajes y lo que es la realidad”.

Cuando pasó a estudiar sociología en la Universidad de Osaka, Nagayoshi dice que sintió que tenía facilidad para analizar datos, en lugar de dedicarse a discusiones filosóficas o teorías sociológicas. Así que optó por especializarse en sociología cuantitativa en la Escuela de Posgrado de Ciencias Humanas de la misma universidad, completando su doctorado en 2010.

A principios de la década de 2000, cuando Nagayoshi era estudiante universitaria, los discursos xenófobos proliferaban en Internet a través de la página de mensajes online 2channel y otros, y ello atraía el interés de algunos investigadores.

“Los investigadores que estudiaban la propagación de la xenofobia en aquella época consideraban a las personas que discriminaban como ‘peculiares, que abrazaban ideas equivocadas'. Discutían qué rasgos de personalidad o factores sociales conducían a ese comportamiento”, recuerda Nagayoshi. “Pero yo sentía que las actitudes de la gente a mi alrededor, y su reticencia a relacionarse con los discriminados, se basaban en cómo percibía la sociedad a las víctimas de la xenofobia. Parecían pensar que de algún modo se meterían en problemas si se relacionaban con los discriminados. No se trataba tanto de rechazar directamente a los que discriminaban”.

Continuó: “En otras palabras, me parecía que la discriminación era atribuible a la sociedad en general, no a problemas de personalidad de los individuos”.

Cuando Nagayoshi empezó a investigar el nacionalismo y la xenofobia, pocos investigadores japoneses realizaban análisis estadísticos, por lo que decidió estudiar en el extranjero durante su doctorado, en la Universidad de Umea, en el norte de Suecia. Allí, bajo la tutela del sociólogo Mikael Hjerm, aprendió a comparar datos recogidos en distintos países y a analizar la influencia de las políticas sociales en la xenofobia.

Tras incorporarse al profesorado de la Universidad de Tohoku, en la prefectura de Miyagi en el año 2011, Nagayoshi, junto con investigadores entre los que se encontraba el profesor Naoto Higuchi (entonces en la Universidad de Tokushima, ahora en la Universidad de Waseda, en Tokio), llevó a cabo una encuesta en línea a 80.000 personas sobre “netto uyoku”. El término se refiere a los derechistas en internet, que publican y propagan discursos xenófobos y visiones revisionistas de la historia.

Los investigadores recopilaron los resultados de su encuesta en un libro publicado en el 2019 titulado “Netto Uyoku to wa Nanika” (¿Quiénes son los derechistas de Internet?). La encuesta reveló que las personas cuyo comportamiento en línea se ajustaba al perfil de los derechistas de Internet no diferían de otras de su estrato social en cuanto a niveles de ingresos, estado civil y si tenían o no a alguien a quien pedir consejo. El estudio, que dio un vuelco a la imagen convencional de los internautas de derechas como “socialmente aislados y vulnerables”, atrajo mucha atención pública.

Sin embargo, Nagayoshi dice que se siente académicamente atraída por las actitudes hacia los extranjeros de la gente “normal”, que constituye la mayoría, más que por los derechistas de Internet, que destacan pero son pocos en la sociedad japonesa.

Fuente: Inglehart, R., C. Haerpfer, A. Moreno, C. Welzel, K. Kizilova, J. Diez-Medrano, M. Lagos, P. Norris, E. Ponarin & B. Puranen et al. (eds.). 2014. Encuesta Mundial de Valores: Sexta ronda – Versión del archivo de datos agrupados por países: https://www.worldvaluessurvey.org/WVSDocumentationWV6.jsp. Madrid: Instituto de Sistemas JD.

◼︎Derechos de los inmigrantes

Según el Programa Internacional de Encuestas Sociales y la Encuesta Mundial de Valores, llevadas a cabo por plataformas internacionales de colaboración en investigación de científicos sociales, los japoneses no son tan negativos hacia la aceptación de inmigrantes como los habitantes de muchos otros países. Pero cuando se les pregunta si sería deseable una acción más rigurosa hacia los inmigrantes ilegales, muchos encuestados en Japón responden afirmativamente, dice Nagayoshi.

Además, la mayoría de los encuestados en Japón opina que, cuando la economía está en crisis y escasean los puestos de trabajo, hay que dar prioridad a las oportunidades de empleo para los residentes japoneses. De hecho, muy pocos están en desacuerdo con esta idea. Esto contrasta con la situación de países con muchos inmigrantes, donde son menos los encuestados que afirman que los puestos de trabajo deberían darse a los ciudadanos de su país antes que a los inmigrantes.

Nagayoshi afirma que estos estudios muestran la tendencia en Japón a tratar a los inmigrantes como “visitantes”, aunque sin excluirlos de plano.

“Los japoneses consideran a los extranjeros como ‘invitados' que deben ser aceptados como tales y nada más”, explica Nagayoshi. “Ese tipo de sentimiento, si se lleva al extremo, acabaría en expresiones como ‘Todos los residentes extranjeros deberían ser excluidos de las prestaciones sociales' y ‘váyanse del país'. Pero creo que el origen del sentimiento está en la gente que no expresa pensamientos extremos”.

Los reconozca o no el gobierno, los inmigrantes ya existen en Japón y se espera que su número aumenten en los próximos años. A pesar de ello, mucha gente se ha mostrado ambivalente hacia ellos.

En su libro del 2020, “Imin to Nihon Shakai” (Los inmigrantes y la sociedad japonesa), Nagayoshi presentó numerosos datos que apuntaban a la brecha entre la percepción pública de los inmigrantes y la realidad.

En una encuesta realizada en 2017 por Nagayoshi y otros investigadores sobre internacionalización y participación ciudadana, más del 60% de los 3.880 encuestados afirmaron que un aumento del número de inmigrantes “provocaría un repunte de los índices de delincuencia” y “pondría en peligro la seguridad y el orden.” Desglosó las preocupaciones de los encuestados en dos: el temor a que los inmigrantes cometan delitos y el temor a que las comunidades japonesas ya modificadas por la afluencia de inmigrantes sean propensas a mayores índices de delincuencia al engendrar más delitos también por parte de los habitantes originales. A continuación examinó si esas preocupaciones son válidas.

Libros de autoría y coautoría de Nagayoshi: Imin to Nihon Shakai (Los inmigrantes y la sociedad japonesa), derecha, publicado en mayo de 2020 y Netto Uyoku to wa Nanika (¿Quiénes son los de derechas?), publicado en mayo de 2019.

◼︎Inmigrantes y seguridad pública

Según las estadísticas del Ministerio de Justicia, la tasa de delincuencia de los extranjeros que viven en Japón, combinada con la de las personas sin visado válido, se estimaba en un 0,4% en el año 2017. Eso contrasta con el porcentaje de la población general acusada de delitos penales en Japón, que se situó en el 0,2% ese mismo año (es decir, el doble). Si nos fijamos solo en estas cifras, podríamos pensar que los extranjeros son estadísticamente más propensos a cometer delitos. Pero la conclusión no es tan sencilla, afirma Nagayoshi.

En primer lugar, las características demográficas difieren en las poblaciones inmigrante y la japonesa. Los inmigrantes suelen ser más jóvenes que la media de los japoneses y desproporcionadamente la mayoría son varones, factores demográficos que explican los mayores índices de delincuencia en comparación con el resto de la población. Además, la difícil situación social y económica de los inmigrantes puede haber llevado a algunos a pensar que “compensa” delinquir. Si ese es el caso, podría ser la condición social que lleva a los inmigrantes a enfrentarse a graves dificultades económicas, y no los rasgos personales de los inmigrantes, lo que podría haber explicado la diferencia en los índices de delincuencia, argumenta.

En cualquier caso, ya sean japoneses o no, los delincuentes representan sólo una pequeña parte de la sociedad.

En cuanto a la preocupación de que la afluencia de inmigrantes a determinadas zonas pueda poner en peligro su seguridad, Nagayoshi señala que en Japón no hay datos suficientes para realizar un análisis detallado. Pero las investigaciones realizadas en Estados Unidos han demostrado que los inmigrantes no provocan un aumento de los delitos en sus comunidades. Por otro lado, la investigación europea sugiere posibilidades de debilitamiento de los lazos comunitarios en zonas de diversidad étnica, pero que ese daño a los lazos comunitarios desaparece con el tiempo, a medida que la gente se acostumbra a la diversidad, dice.

Los investigadores han debatido el posible efecto de los inmigrantes en la revitalización de comunidades en declive, dijo Nagayoshi, y añadió que no está claro si se producirá el mismo fenómeno en Japón, donde hay muy poca investigación sobre este tema. Sin embargo, el ejemplo estadounidense demuestra que un aumento de la inmigración no se traduce automáticamente en un aumento de la delincuencia, dijo.

Nagayoshi recuerda que dudó sobre si tocar o no el tema de los extranjeros y la delincuencia en el libro. Es un tema delicado, y dada la diferencia de cifras en el índice de criminalidad, una mención en el libro podría acabar fomentando estereotipos negativos sobre los residentes extranjeros.

“Pero consideré que no se pueden disipar preocupaciones compartidas por mucha gente negándolas como muestra de prejuicios. Pensé que tenía que exponer los hechos con datos”, dijo.

Nagayoshi tiene previsto profundizar en el modo en que se propagan los sentimientos excluyentes o xenófobos en Internet. Al seguir de cerca cómo se propaga el discurso, quiere contribuir en última instancia a reducir la división entre los inmigrantes y la sociedad que los acepta.

“Se puede interpretar el acto de difundir cierto discurso en las redes sociales como una señal de la simpatía de la gente por ese discurso. Así que, examinando ese discurso, se puede estudiar qué formas de xenofobia pueden encontrar audiencia”, dijo.

A menudo se dice que los comentarios incendiarios en internet tienden a compartirse rápidamente. Sin embargo, Nagayoshi señala que los discursos que parecen objetivos y racionales a primera vista pueden difundirse con mayor rapidez, por ejemplo los que se basan en noticias.

Podemos fijarnos en varios parámetros: si los emisores del discurso son influyentes, si se utilizan determinadas palabras clave como “delincuencia” y “bienestar”, y si se mencionan determinadas nacionalidades”, explica. “Analizando estos parámetros en detalle, me gustaría examinar en qué condiciones los argumentos excluyentes son considerados agradables o justos por la sociedad en general”.

Por: Tomoko Otake
Traducción: Mercado Latino
Republicado bajo autorización de UTokyo (Universidad de Tokio)
Artículo original: https://bit.ly/3Vr5a89

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En cualquier caso, ya sean japoneses o no, los delincuentes representan sólo una pequeña parte de la sociedad.

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