El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu pronunció un discurso ante la Asamblea General de la ONU en Nueva York el 26 de septiembre, en el que rechazó la posibilidad de un Estado palestino y defendió la continuación de las operaciones militares en la ciudad de Gaza.

Al subir a la tribuna, delegaciones de varios países abandonaron el hemiciclo en señal de protesta por los ataques israelíes contra Gaza.
Netanyahu afirmó que aún quedan “restos” de Hamás en la ciudad y que Israel debe eliminarlos, negó con enfado las acusaciones de que su país apunta deliberadamente a civiles o provoca hambre entre la población y calificó de “locura” el reconocimiento reciente de Palestina por parte de países como Francia y Reino Unido, al considerar que sería un premio para “fanáticos” responsables de matanzas.

Sobre Irán, al que atacó instalaciones nucleares junto con Estados Unidos en junio, pidió que se restauren sanciones de la ONU para impedir la reconstrucción de su capacidad nuclear.
En el mismo día, en las calles de Nueva York se celebraron manifestaciones contra la ofensiva israelí en Gaza. Miles de personas marcharon desde las proximidades de Times Square hasta la sede de la ONU con pancartas como “No dejen morir de hambre a Gaza” y “Alto al genocidio”.
Durante la marcha se produjeron confrontaciones verbales con personas que portaban banderas israelíes.

Entre los manifestantes hubo quienes exigieron que Netanyahu sea arrestado, citando la orden de arresto emitida en su contra por la Corte Penal Internacional, y críticas hacia Estados Unidos por vetar repetidamente en el Consejo de Seguridad resoluciones de alto el fuego.
Algunos participantes señalaron además que el clima político en Estados Unidos, especialmente tras la administración Trump, ha desincentivado la participación de ciertos grupos en protestas.







