En la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Perú, Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori, lidera por un estrecho margen y su victoria parece casi segura.
Keiko, representante de la derecha política y de ascendencia japonesa (tercera generación), ha prometido fortalecer las relaciones de amistad con Japón, un país clave en términos de seguridad económica debido a sus recursos minerales como el cobre.
Por otro lado, su rival de izquierda, Roberto Sánchez, exministro de Comercio en el gobierno anterior que profundizó vínculos con China, ha rechazado los resultados alegando irregularidades en el proceso electoral.
Keiko Fujimori, que compite por cuarta vez y ha perdido en las tres anteriores segundas vueltas, busca aprovechar el cambio generacional en el electorado para superar la polarización que genera la figura de su padre, quien fue tanto considerado un salvador por su lucha contra la inflación y la inseguridad, como criticado por su estilo autoritario.
Con el 99.85% de las actas contabilizadas, Keiko obtiene el 50.11% de los votos, superando por poco a Sánchez.
La proclamación oficial del ganador se espera para mediados de julio. Mientras tanto, Keiko insta a una rápida transición para evitar el deterioro de la situación social y económica en el país.







