Los Estados Unidos y sus aliados deberían formar una coalición que funcione como una especie de OTAN para contrarrestar la coerción económica de China con una postura unificada, dijo el enviado de Washington a Japón en un artículo de opinión publicado esta semana. Dijo que el presidente Joe Biden ha logrado expandir las asociaciones de seguridad multilaterales en la región del Indo-Pacífico y que ahora es el momento de considerar nuevas medidas económicas contra China.
El embajador Rahm Emanuel dijo que una idea podría ser una coalición de defensa comercial y para que eso sea efectivo, sugirió que “necesitaría el equivalente económico del Artículo 5 de la Organización del Tratado del Atlántico Norte: un ataque a uno es un ataque a todos” en su núcleo.
Emanuel mencionó que países como Australia, tuvieron que lidiar con aranceles más altos impuestos por China después de que Australia pidió una investigación independiente sobre el brote de COVID-19 en 2020, atribuído a China. Dijo que China puso mayores aranceles a Australia justamente después que pidió una investigación en China sobre cómo se originó el Covid-19 y que fue claro que fue respcto al pedido australiano que China subió los aranceles.
Sugirió la importancia de que países afines trabajen más estrechamente, dado que Australia redujo su dependencia económica de China al expandir sus exportaciones a otros mercados con la ayuda de su red de aliados, lo que permitió a Australia eventualmente obligar a Beijing a retrocder en su postura.
Dijo que Estados Unidos “debe ahora integrar aún más la diplomacia económica en su arquitectura estratégica más amplia”.
Sus propuestas surgen en un momento en que la idea del primer ministro japonés Shigeru Ishiba de crear una arquitectura de defensa colectiva similar a la de la NATO en Asia ha acaparado titulares.
El embajador, conocido por su postura firme contra China, fue jefe de personal del ex presidente Barack Obama entre 2009 y 2010, y hay especulaciones de que asumirá un puesto clave si la vicepresidenta Kamala Harris gana las elecciones presidenciales de noviembre.
Si bien se reconoce la necesidad de abordar mejor las crecientes amenazas de China, así como las de Corea del Norte y Rusia, muchos funcionarios en Tokio y Washington, así como en otras capitales asiáticas, ven el concepto de Ishiba como poco realista.
Ishiba también ha minimizado la idea después de convertirse en primer ministro de Japón el 1 de octubre.







