La Policía Metropolitana de Tokio informó que este año fueron detenidos alrededor de 30 altos mandos de la familia Kōhei, organización subordinada al sindicato criminal Sumiyoshi-kai, por su presunta participación en delitos cometidos por los llamados grupos criminales anónimos y cambiantes, conocidos como “tokuryū”.
En total, las autoridades han arrestado a más de 300 integrantes relacionados con estos grupos. La cifra de altos mandos duplica la registrada el año pasado.
Según la investigación, la familia Kōhei habría desempeñado un papel de dirección en casos de estafas especiales, mientras que varios líderes de organizaciones afiliadas también fueron detenidos. A diferencia del año pasado, cuando predominaron arrestos por agresiones y amenazas, este año aumentaron las detenciones por presunta estafa, un delito que puede acarrear penas más severas.







